Cruz Roja Bizkaia arranca la campaña “Dexpresionismo” para sensibilizar sobre la depresión

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  • La comprensión y la empatía, claves para ayudar a una persona con depresión.
  • La campaña cuenta con workshops artísticos para dar voz a las personas afectadas a través de la fotografía, la pintura y la performance.

Bilbao, 6 de febrero 2019. No siempre es fácil saber si un familiar o un amigo tiene depresión. No basta solo con conocer los síntomas más comunes de esta enfermedad, ya que no suelen aparecer de la misma forma en cada persona. Por ello, es importante conocer todas las señales de alarma que pueden avisarnos de que una persona querida está sufriendo depresión. Algo que, por otro lado, no es nada raro en nuestra sociedad, en España, más de 2,4 millones de personas la padecen.

No obstante, pese al sufrimiento que conlleva, se puede tratar y curar. Aunque es verdad que en ocasiones resulta complicado: tras la depresión aún se esconde un estigma que hace que muchas personas afectadas no sepan cómo pedir ayuda ni cómo enfrentarse a ella. Por ello, para romper las barreras, es esencial conocer mejor esta patología y darle más visibilidad. Con este objetivo, se ha puesto en marcha un movimiento llamado DEXPRESIONISMO, una iniciativa basada en el arte para dar voz a todos los afectados. Impulsado por Cruz Roja y Laboratorios Servier, pretende utilizar el poder del arte como corriente para expresar los sentimientos y emociones que la depresión les hace o ha hecho vivir. En Bizkaia esta campaña arranca mañana con un workshop para 21 personas del sector médico que desarrollarán actividades en materias como pintura, fotografía o performance en la sede de Cruz Roja en Bilbao en horario de 17 a 20horas.

Los síntomas de la depresión

Los síntomas de la depresión se clasifican, fundamentalmente, en cuatro bloques: afectivos, psíquicos, físicos, y cognitivos. Los más comunes son los síntomas afectivos que son, sobre todo, la tristeza y la pérdida de ilusión y de placer por las cosas que antes gustaban.

Por otro lado, están los síntomas psíquicos. Los más comunes son: ansiedad (expresada en ocasiones como irritabilidad o mal humor), inhibición, desesperanza, pesimismo y el análisis negativo de la mayoría de las situaciones que se producen.

Después, están los síntomas físicos. Los más frecuentes son: pérdida de energía, fatiga, insomnio o pérdida de apetito. En algunas ocasiones también pueden aparecer dolores de cabeza o sensaciones de mareo.

Por último están los síntomas cognitivos. Aunque son menos apreciados, dificultan el día a día de las personas. Perjudican el desempeño de algunas de las funciones mentales esenciales para la vida. Los más frecuentes son: perdida de atención y de memoria, falta de concentración y lo que se llama en psicología ‘función ejecutiva’ (la capacidad de organizar, planificar y tomar decisiones).

Cómo podemos ayudar

Una vez conocidos los síntomas, es importante ayudar a esa persona desde la compresión y la empatía. Dos de las cosas más importante que tenemos que tener en cuenta para que esta ayuda sea eficaz es no juzgarla nunca y tener mucha paciencia.

La depression es una enfermedad que no comprende ni el que la padece, por ello lo mejor para ayudar es poner la mente en blanco y escuchar. Acompañar a esa persona para que se sienta cómoda y pueda desahogarse. Hay que hacerle ver que es una enfermedad más, tan importante como las demás y que por ello hay que acudir al especialista.

Por último, es imprescindible ayudar a que esa persona cumpla (a rajatabla) con la medicación o con la terapia psicológica que siga, así como acompañarle para evitar el abandono.

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